jueves, 21 de mayo de 2009

Arenero


Ella llega, como todos los días, de la mano de su mamá y con su cantimplora llena de jugo de naranja. Él, que ya decidió que se va a casar con esa nena de trenzas doradas, la espera sentado en el patio aunque haga frío. Todavía no se animó a pedirle que sea la novia pero sabe que ella le va a decir que sí. Se miran, se sonríen, se dan la mano y entran juntos al aula. En la hora de juegos, ella va un rato al sector de los autitos y después él se convierte en el papá de todos los bebotes que cargan y acunan las nenas. Comparten los lápices de colores, dibujan corazones pero los esconden porque les da vergüenza. Se pintan la cara con témperas, se manchan con mate cocido y se llenan de arena en el arenero. Su historia de amor es un secreto que todos saben y que se transmite de oído a oído cuando juegan al teléfono descompuesto.


"Miren todos, ellos solos pueden más que el amor
y son más fuertes que el Olimpo"

6 comentarios:

  1. :: Vos entendés!

    Te quiero con el alma entera...!

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  2. Gracias por pasarte! Que pequeño el mundo del blog..
    Nos estamos leyendo :)

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  3. ¡Qué lindo!
    Esa canción es hermosa. Me hace acordar a cuando yo era chica (?).
    Yo solía tener un noviecito de la infancia. Creo que estuvimos dos años de novios y no nos dimos ni la mano. Còmo cambiaron los tiempos!!!

    Te quiero
    Besotones

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  4. Casi uso la misma imagen para un ensayo!

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  5. Y qué lindo que después, cuando uno es más grande y peina mechas más mentales, sigue viviendo el amor, más o menos así. Qué lindo..

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  6. Acabo de leer lo que me mandaste ayer...
    Qué triste, Flor...
    y lo más triste es que probablemente sea una historia real, en algún lado.

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