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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Finales

Siempre me costaron los finales. Y así ando por la vida con un montón de historias a medio terminar, algunos libros marcados en el anteúltimo capítulo y ciertos amores que van y vienen porque nunca terminaron de irse, porque nunca los dejé ir. Las remeras nuevas que no van a reemplazar el lugar de las viejas en el placard, y así hasta que un día me doy cuenta de que más que un placard parece el arcón de los recuerdos. Quiero otras historias, otros libros, otros amores, pero es tan difícil poner punto aparte y arrancar otro capítulo sin el sabor de que el anterior quedó inconcluso. Me gustaría poder encarar nuevas cosas sin necesidad de dejar las anteriores pero no siempre se puede. Entonces lloro y pataleo, y busco la forma de ir por el medio de los dos caminos para ir un poquito por cada uno. Todavía no aprendo que de esa forma se termina no estando en ninguno.
Para solucionar mi dilema con los finales decidí que podía empezar ordenando el placard -con la ayuda de mi hermana que siempre tiene una buena razón para hacerme tirar y regalar las cosas que me quiero quedar aunque no sirvan- y todo iba bárbaro hasta que encontré una carta. Justo esa carta.

Amores con finales abiertos 1 - Princesa Scarlatta 0

martes, 3 de noviembre de 2009

Meterte en la ducha y darte cuenta de que se apagó el calefón es un gran final para un mal día. Si te pasa a la mañana, mejor ni salgas.

viernes, 30 de octubre de 2009

Ex suegra


¿Es preocupante que tus ex suegras te llamen para ver cómo andás y te digan cuánto te quieren y lo bien que les caés?. Definitivamente sí. Más que preocupante. Y más cuando él no da signos de recordar tu existencia y mucho menos una existencia juntos. Eso sin contar que, muy a pesar de su madre, él ya tiene una novia, que encima te cae bárbaro porque es divina. Eso es lo peor de la historia. Si te cae bien a vos, podés dar por descontado que al resto también. Salvo a la suegra, claro.
Y así vas coleccionando ex suegras dispuestas a hablar de vos en las reuniones familiares en que están las actuales. Tu presencia en las charlas puede causar una indigestión momentánea, pero la actual no ignora que la que está comiendo es ella y no vos. Y mientras creés que la ex suegra te está ayudando a que él vuelva con vos, lo único que hace es dilapidarte bajo el rótulo de "nuera perfecta".

Un dato: Cuando sepas que la ex suegra dejó de hablar de vos, será porque él ya está con otra novia que se sienta a la mesa a escuchar las maravillas de la anterior.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Juego


Este jueguito me divierte, me encanta, lo provoco y, al momento de poner las cartas sobre la mesa, me voy al mazo. Lo hice siempre y lo sabés. Viste las jugadas desde mi lado y tenés la certeza de que después de perder tantas veces ya no apuesto fuerte aunque tenga todas las cartas. No sé qué te hace sentir diferente al resto de los jugadores ni por qué considerás que voy a actuar distinto. Yo veo que tu juego no tiene nada fuera de lo común y tus apuestas son cada vez más medidas. De a poco me estás sacando un par de puntos -no vale aprovecharse de momentos de guardia baja- pero no tantos como para que corra al refugio del mazo. Lo raro es que, aunque sé que de a poco me estás ganando, no quiero dejar de jugar.
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"Amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño"
(Joaquin Sabina)

lunes, 19 de octubre de 2009

Registro


"¿Con esa vas a rendir?", me dice un flaco con cara de sorprendido mientras piensa: "Pobre piba, se va a llevar puestos todos los conos". Entonces lo miro como diciendo: "Antes de llevarme puestos los conos te choco a vos por tarado". Y le contesto con irónica amabilidad: "Sí". Entonces me subo a la camioneta y el de vialidad dice: "Seguime despacito y sin pisarme". Después de tu desacertado comentario, ganas de pisarte no me faltan, pero no me conviene si pretendo ampliar mi registro. La próxima voy a ir con un tractor de esos bien gigantes a ver si se arriesgan a decirme algo.
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Nota: Cómo me encantaría tener uno de esos súper camiones, pasar toda la 9 de julio chocando a los hombres que se creen superiores y decirles: "Perdón, soy mujer y estaba llegando tarde al shopping".

jueves, 8 de octubre de 2009

Aire


Cinco minutos y salimos. "¿Estás nerviosa?". Más vale, sino ¿cuál es la gracia de todo esto?. Algo en la panza parece querer salir corriendo del cuerpo para escaparse. Me encanta. Me encantan esas sensaciones imposibles de explicar. Por hacer un intento diría que son como enanitos jugando a la mancha, riendo y haciéndose cosquillas. Y todo eso en el medio de mi panza. Otros más serios dirían que son nervios, pero no, yo no quiero decir que tengo nervios, me gustan más los enanitos. Es más... exacto. Todos corren. Últimos detalles. De pronto parece que faltan mil cosas pero no hay tiempo para hacer ninguna. Los enanitos saltan saltan saltan saltan y entonces se sientan de golpe. Escuchan. Luz roja. Aire.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Bicho de verano


Los días de verano en medio del invierno son como un respiro, como una recarga de energía justo cuando el marcador indicaba low battery. Hoy, lo importante es mantener los pies en el pasto el mayor tiempo posible y sentir ese olor de la tierra que guarda una extraña mezcla de estaciones. El sol que empieza a dar color al cuerpo, ese color que se fue hace ya algunos meses pero que siempre está dispuesto a volver. Y de pronto todo se siente bien: el calor, andar descalzo por la casa o por el patio con los pies llenos de tierra, los cachetes colorados, la música y el libro en la reposera. El verano, en medio de tanto invierno, definitivamente se siente muy bien.

domingo, 16 de agosto de 2009

Rugby


Hay estereotipos de gente y gente que quiere imitar el estereotipo. Creo saber cuál de los dos casos era el de anoche. Situación: Fiesta de rugbiers, organizada por rugbiers, llena de rugbiers sólo superados en número por la cantidad de chicas que fueron a levantarse a los rugbiers. Hasta ahí está todo bien, salvo que el rugbier no es mi tipo de hombre y no había ningún otro tipo de hombre en 100 metros a la redonda. Nos ponemos en un lugar con poca gente, bailamos algunas canciones -debo decir que los rugbiers eligieron muy bien la música-. Un empujón, dos empujones, tres empujones y empiezo a creer que me estoy volviendo invisible. Capaz estoy en el medio del pasillo -aunque es evidente que no-, entonces me corro. Pisotón, empujón, pisotón. El problema debe ser mi metro sesenta que me deja tan cerca del piso, o quizás será que esta gente mira sólo para arriba. No había nada extraño en el techo como para que todos fueran con la cabeza tan alta pero ya entendí cómo viene la mano. Las chicas sólo ven a los hombres que fueron a buscar. Soy mujer, no me ven, me chocan. Los rugbiers parecen haber crecido de golpe y no manejan su cuerpo.
Un banana apoyado en la barra con el cuello de la camisa levantado se hace el simpático mientras tres chicas le hablan y le hacen ojitos. Era evidente que él se creía algo así como el Brad Pitt del rugby. Eso lo puedo entender. El misterio es cómo hizo para que las minas que lo miraban como enamoradas se lo creyeran. Estaba distraída con esta situación que me resultaba al menos curiosa cuando de pronto un chico viene como a hacerme un tackle y me levanta. Una muy "sexy" estrategia de levante -literal- para coronar la noche.


jueves, 13 de agosto de 2009

El método


Una llamada telefónica seguida por quince días de nervios totales, sin dormir, sin comer, sin pensar. El miedo a esas cosas que me salen en la piel cuando estoy histérica y que por suerte esta vez no se animaron a aparecer. El inglés que no es mi fuerte salvo cuando tengo que hablar con alguien interesante y se me prenden todas las luces. Horas y horas talking about nothing que, por desgracia, no se dice "talking about nothing". Diarios de todo el mundo, nombres de presidentes de países que nunca supe que existieran, fechas que no pensaba recordar y todo lo que sea que pudiera llenar la amplia categoría de background. Nunca iba a ser suficiente, pero mi computadora decidió dejar de funcionar a las 12 y media de la noche indicando que tenía que dormir. Enseguida se hizo la hora de irse, con los correspondientes saludos y deseos de suerte. Un nudo en la garganta en el camino con los nervios a punto de salir en forma de lágrimas. No, no, no. ¿Por qué no habré ido a yoga alguna vez? El ommmmm no sirve así solito. Llego diez minutos antes, por primera vez en mi vida. Caen "los otros" y nadie le desea suerte a nadie por las dudas que funcione. Entramos a la sala "Aconcagua" y pienso que ahí debería hacer el frío que necesito para bajar los nervios que se traducen en sofocante calor, pero no. De pronto me siento como dentro de la obra "El método Gronholm" donde una persona me hace preguntas con cara de simpático mientras otros diez me están mirando a través de las paredes esperando que me equivoque. ¿Café?, sí. ¿Agua?, sí. Una de "las otras" mantuvo las tres horas su cara de superada, el flaco que estaba con ella creía que se las sabía todas y el que se sentó al lado mío parecía que había entrado al tren fantasma. En fín, habrá que esperar. I did my best.


viernes, 24 de julio de 2009

Boomerang


Volver a salir con vos después de tantos años sería darme el gusto que me sacaron esas amigas envidiosas que me hicieron la vida imposible desde que empezaron a verme como "la competencia". Eras el trofeo mayor de ese colegio lleno de chicos que se hacían más problemas de lo común y que solían tener turnos de varias horas semanales con el psicólogo. Pude descubrir por qué era que todos lo veían tan necesario cuando la directora me dijo que necesitaba "ayuda externa" por una pelea típica de nenas de 14 años. Lo mejor eran los recreos y todos los proyectos extracurriculares que hacía para verte. Fue así que terminé en las Olimpiadas Matemáticas, el Modelo de Naciones Unidas, el programa de radio, el proyecto solidario y al final con vos.
Después de eso, mis amigos se acotaron a los varones y a las dos únicas mujeres que no estaban atrás tuyo. El resto, todavía habla mal de mí en las reuniones de reencuentro a las que obviamente no me invitan.
Consiguieron lo que querían. Me fui y las dejé con vos. Y ahora, tantos años después, resulta que la casualidad nos vuelve a juntar. Me encanta volverte a ver y me encanta saber que ellas dijeron que me salí con la mía.


"Hay un boomerang
en la city, mi amor.
Todo vuelve,
como vos decís"

miércoles, 22 de julio de 2009

Rúcula


Ya no quiero estar con vos, no me interesa, tus charlas no me divierten y me importa muy poco todo lo que te pregunté sobre tu vida. Lo hice por lo que mamá llama "buena educación" y supongo que de tu parte habrá sido igual. Pero, ¿por qué no te puedo sostener la mirada?. Debe ser la primera cena en la que descubro que mis platos son blancos y que el mantel rojo tiene unos bordaditos que nunca había notado. De tanto mirar la comida hasta encontré una rúcula con forma de corazón. ¿Desde cuándo las rúculas tienen formas?. A eso le siguió la disputa por quién levantaba los platos, que nos encontró agarrando el mismo de un lado y del otro. Después el juego de cartas, cuando descubrí que si mirás la mesa en lugar de los jugadores ves cuando te quieren hacer trampa. En eso a alguien se le ocurre un fantástico plan: "¿Por qué no vamos todos juntos a Las Leñas?". ¡Qué buena idea! Seguro encuentro lindas formitas en la nieve y las uno a mi rúcula de colección.

martes, 21 de julio de 2009

Ortografía

¿Cómo se te ocurre venir así sin avisarme con tiempo? Todavía no hice la lista de las causas por las cuales tengo que olvidarme de vos. Voy a empezarla ahora. Me vuelve loca que tengas faltas de ortografía. Terrible faltas. Sos un desastre. Y a mí que me obsesionan esas cosas, sino preguntale a mi hermana que la otra noche me escuchó sonámbula repasar las reglas. Creo que estoy enloqueciendo. Igual no nos vayamos por las ramas. Vos me estás enloqueciendo. No me hables, no me mires, no te sientes enfrente mio, al lado menos, no me preguntes cómo estoy -bien hasta que viniste, gracias-, no juegues al ping pong con mi papá y no pruebes su vino de reserva, no te hagas el bueno con mi mamá, no digas lo rico que está el asado ni te ofrezcas a ayudar, nada de Play con mi hermano ni chistes con mi hermana. Dejá de querer parecer el hombre perfecto porque no lo sos, sino mirá la lista que tengo en tu contra: faltas de ortografía, y... ¿No es suficiente?.

martes, 14 de julio de 2009

Amores de aerosilla


Tres minutos. Solamente tres minutos alcanzan para enamorarte de tu compañero de aerosilla. Lo venís mirando en la fila, rogás que te toque al lado y cuando por fin te sentás con él, lo único que se te ocurre decir es: "Está linda la nieve". Como si no estuviera exactamente igual que siempre: blanca, fría. Y de pronto te contesta: "Sorry, I don´t understand". La pucha, esto se pone difícil y quedan sólo dos minutos. Rogás que se pare la silla, que se desate una tormenta o lo que sea, mientras buscás en tu cabeza todo lo que aprendiste de este idioma que de una vez por todas te va a ser útil. Se acerca el final del viaje, se sube la barra y "Bye, see you", cuando sabés que con las miles de personas que suben y bajan es prácticamente imposible que lo vuelvas a ver. ¿Alguno de esos amores fugaces de aerosilla habrá durado?.

miércoles, 1 de julio de 2009

Sí mamá

Sí mamá, me lavé las manos. Sí mamá, me las volví a lavar. Sí mamá, te dije que me lavé las manos hace dos minutos, hace diez y hace veinte. ¡Por favor! Si esto sigue así antes que me agarre la gripe, me voy a quedar sin manos. En fin, así son las madres. Y eso que todavía no consiguió el alcohol en gel. No quiero ni imaginarlo.
Recomendación de mamá: Lávense las manos antes, durante y después de cada cosa que quieran hacer. Ah! Y por las dudas vuelvan a lavárselas.